Las familias de la Fundación Xana se reunieron para presenciar la gran final de la Champions League. El motivo era evidente. Su principal impulsor era uno de los protagonistas. Luis Enrique estaba en Budapest. Y volvió a darles una alegría al coronarse campeón con el París Saint Germain al vencer en los penaltis al Arsenal (4-3) tras el 1-1 de la prórroga.